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    ¿Qué diría Alberdi?

    ¿Por qué Alberdi?

    Al comenzar el discurso en el cual anunciaba su victoria, el líder libertario comenzaba afirmando que “hoy volvemos a abrazar las ideas de Alberdi. De nuestros padres fundadores que hicieron que en 35 años pasáramos de ser un país de bárbaros a ser potencia”.

    Esta no es la primera vez en la que el Presidente cita a Alberdi, reivindicándolo como referente del liberalismo argentino. Entre estas ideas que expone La Libertad Avanza, se encuentran la negación de la intervención del Estado en cuestiones tales como los impuestos aduaneros y la producción de riqueza de una nación.

    Si bien es cierto que durante buena parte de su vida, estas fueron las posturas que defendió Alberdi, en su última etapa revisó sus posiciones al ver a dónde llevaban al país de la mano de las élites liberales.

    ¿Quién fue Juan Bautista Alberdi?

    Alberdi fue un pensador, político y diplomático que vivió la época de la conformación de Argentina como nación tal y como la conocemos hoy en día. Sus escritos fueron fundamentales en este proceso, especialmente sus Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, texto en el cual se basó la redacción de nuestra Constitución.

    Hubo varias etapas en el pensamiento alberdiano. Durante gran parte de su vida, sostuvo ideas de corte liberal clásico, aliándose con las élites liberales del interior en su pelea contra el caudillismo.

    Alberdi, en su última etapa revisó sus posiciones al ver a dónde llevaban al país de la mano de las élites liberales

    Estas posiciones partían de una oposición completa a los límites comerciales impuestos por el absolutismo español, por un lado, y al gaucho como representación del atraso del caudillismo por el otro.

    Ahora bien, a medida que pasan los años y avanza el proceso de construcción nacional, Alberdi tiene tiempo de revisar sus posiciones. El pensador e ideólogo de Las Bases, termina su vida peleado profundamente con las élites liberales lideradas por el mitrismo, habiendo revisado muchas de las posturas que hoy reivindica Milei.

    El otro Alberdi

    Alberdi fue muy crítico de la manera en la que las élites gobernaron al país. Para él las posturas liberales no eran un fin en sí mismo, sino una herramienta para llegar a una Nación más igualitaria.

    En sus propias palabras “Reconociendo que la riqueza es un medio, no un fin, la Constitución argentina propende por el espíritu de sus disposiciones económicas, no tanto a que la riqueza pública sea grande, como bien distribuida, bien nivelada y repartida; porque solo así es nacional, sólo así es digna de favor de la Constitución, que tiene por destino el bien y la prosperidad de los habitantes que forman el pueblo argentino, no de una parte con exclusión de la otra” (Alberdi, Obras Completas, vol. IV).

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    El pensador entendía que la riqueza de la Nación existía en tanto todos sus miembros pudiesen participar de ella, y en ese sentido propone “reorganizar el arrendamiento territorial en provecho del arrendatario, y no del propietario ocioso y explotador” (Alberdi, ídem).

    La producción y la industria se volvieron temas muy importantes para el pensador tucumano que afirmaba que “sin industria fabril y sin marina propia, la América del Sur vive bajo la dependencia de la industria fabril y de la marina de Europa.” (Alberdi, Escritos Económicos)

    Alberdi y la división de poderes

    Buena parte de la vida política e intelectual de Alberdi se orientó alrededor de su enemistad con la figura de Juan Manuel de Rosas. En esta lucha, que buscaba una incorporación en pie de igualdad de Buenos Aires y el interior, un argumento tenía un peso particular a los ojos de Alberdi: no debía permitirse que una figura reúna la suma del poder público como lo hizo Rosas Para el intelectual tucumano, el poder ejecutivo debía ser fuerte, pero era clave un sistema de pesos y contrapesos para evitar un gobierno de carácter despótico que no tenga en cuenta los intereses del pueblo.

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    Tal como planteaba Alberdi, “la división del poder, la elección y la publicidad (…) son los medios de reunir y hacer que gobierne la razón pública y la voluntad. De modo que donde estos medios no existen, puede afirmarse que la razón pública y la voluntad política no gobiernan, es decir, no hay gobierno representativo, y por tanto, no hay perfecta sociedad, no hay perfecto estado, no hay perfecto gobierno, todo es despotismo, y ya se sabe que despotizar no es gobernar (…) Cesa pues el poder del estado en el punto que comienza a ser nocivo, a la asociación o al individuo (…) De este modo el progreso de la luz pública, es también el progreso de la libertad pública, porque ser libre, como lo han dicho Constant y Guizot, es tener parte en el gobierno”(Alberdi, Fragmento preliminar al estudio del derecho).

    Alberdi quería una “Argentina igualitaria”

    Con un presidente que reivindica la desregulación completa de los mercados, avanza contra el derecho a la protesta y las bases democráticas del país pero se posiciona en contra de las libertades sexuales o de decisión sobre el propio cuerpo de las personas gestantes, cabe recordar las palabras de Alberdi sobre el liberalismo económico: “Los amigos de la libertad comercial, no lo son de la libertad política, lo que ya basta para hacer sospechoso su liberalismo económico.” Y continúa “Así, es curioso que, con excepción de Inglaterra, la libertad absoluta de comercio y navegación no tenga más apóstoles que los absolutistas en la política. Es que el proteccionismo inteligente, el proteccionismo liberal y progresista que, en lugar de engordar a los reyes, engorda a los pueblos y a las naciones, tiene así tomado algo del egoísmo fecundo y creador de la familia, que hace empezar por su recinto el reino de la caridad bien entendida.” (Alberdi, Escritos Póstumos, vol. VII).

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    El gran drama de Alberdi fue ser tomado en forma parcial por sectores de la política que escondían los aspectos más proteccionistas de su pensamiento, aquellos que se preocupaban por la distribución de la riqueza nacional. Frente a una dirigencia política que hacía oídos sordos a sus propuestas, Alberdi optó por el exilio, y sufrió una tergiversación de su obra por el mitrismo, representante de las élites a quienes Alberdi acusaba de ser liberales en lo económico para acrecentar su propia riqueza en desmedro de la Nación y el pueblo. Hoy en día, esto sigue sucediendo de la mano de un presidente que levanta su figura, sin importar que aquellos postulados que reivindica fueron revisados por el propio Alberdi como deficientes para la construcción de una Nación rica, próspera e igualitaria.

     

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