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    La CGT nos quiere dar Massa

    La convocatoria de la fórmula Massa Rossi del día de ayer en la sede de la CGT logró algo que hace años no se veía, ni aún con los niveles altísimos de pobreza y salarios de hambre: la unidad del conjunto de los dirigentes sindicales más importantes de los distintos gremios.

    En el salón se escucharon discursos con mucha épica… “somos herederos de los compañeros que hicieron el 17 de octubre”, “somos herederos de los que lucharon por el regreso del general perón a la patria”, dijo Rossi. Massa llegó a decir, “quiero que el después del 10 de diciembre puedan mirar a la casa rosada y saber que hay un presidente de los trabajadores ahí”.

    Tampoco faltaron arengas contra los planes de la oposición contra los derechos laborales y sindicales.

    No nos malentiendan… obviamente sabemos que los intentos de ciertos sectores de la derecha y el imperialismo de avanzar contra las organizaciones obreras y los derechos de los trabajadores son muy reales. Tenemos iniciativas como la reforma constitucional en Jujuy, el movimiento antipiquetes de Milei o la declaración de intenciones de Patricia Bullrich, que analizó Pumba en su columna del stream pasado.

    El problema es que la mejor ayuda que tienen las patronales y los políticos reaccionarios para avanzar en ese sentido es un sindicalismo dormido, paralizado, y eso es justamente lo que ha sido la CGT durante el gobierno de Alberto Fernández.

    Massa habló de los convenios colectivos de trabajo y dijo que no iba a aplicar una reforma laboral, pero que algunos convenios colectivos estaban desactualizados. Es decir que está a favor de cierta flexibilización de las contrataciones, lo que significa una reforma laboral de hecho a cuentagotas.

    Pero si vamos al archivo, vemos que el discurso de Massa hace cuatro años no era tan distinto al que sostiene la derecha hoy en día. En una netrevista con Fantino en 2015 (ver el video para escuchar las declaraciones), poquitos meses antes de cerrar con el FdT, Massa no solo se declaraba a favor de una reforma laboral y contra la “industria del juicio”, sino que amenazaba con llevarse puesto a los sindicalistas que se le opongan.

    ¿Puede ser la altenrativa a Larreta y Bullrich alguien que hasta ayer nomás levantaba las mismas consignas utilizando las mismas palabras?

    Pero párrafo aparte merecen los “dirigentes sindicales”. Debería darles verguenza apoyar al ministro de Economía de un Gobierno que, lejos de revertir la tendencia iniciada con Macri, llevó la pobreza a más del 40% y creó un nuevo fenómeno, que muchos trabajadores con empleo en blanco ganen por debajo de la línea de pobreza.

    En lugar de festejar la demagogia del candidato-ministro debrían estarr preocupados por la reapertura inmediata de las paritarias y que se establezca un salario mínimo igual a la canasta familiar, hoy estimada eb 350.000 pesos y la indexación de los salarios y las jubilaciones a la inflación.

    Pero lejos de eso, Gerardo Martínez, por ejemplo, se jactaba de la baja cantidad de movilizaciones que hubo durante el gobierno de Alberto Fernández e incluso del hecho de no haber generado inestabilidad con un paro general cuando Macri  tomó el préstamo con el FMI de 45 mil millones de dólares y el país sufrió un impacto en el nivel de actividad que afectó al conjunto de la clase trabajadora.

    Algunos gremios, están en este momento comenzando a discutir sus aumentos salariales. Es el caso nuestro, de los trabajadores de prensa, y es el caso de sectores que se encuentran llevando medidas de lucha, como el SUTNA y los metalúrgicos de la UOM.

    Lejos de poner las manos en el fuego por alguien que hasta ayer apoyaba una reforma laboral y amenazaba con “llevarse puestos” a los sindicatos, el camino para defender nuestras conquistas y derechos elementales es la vieja y confiable asamblea, el viejo y confiable paro y la vieja y confiable movilización.

    No nos olvidemos que a Massa también lo apoya la patronal de la Unión Industrial y muchos otros sectores empresariales. Junto a la CGT, nos quieren llevar de la nariz al matadarero anestesiados y pasivos.

    El Frente de Izquierda, la izquierda independiente de la burocracia sindical, es la única opción política que defiende hasta el final y sin miramientos, lo derechos de la clase trabajadora.

     

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